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sábado, 23 de noviembre de 2013

Laicismo y Legislación: La influencia de lo divino en nuestras leyes.


   

Laicismo y Legislación: La influencia de lo divino en nuestras leyes.











   Chile es un Estado Laico, independiente de cualquier organización o confesión religiosa. La injerencia religiosa en los asuntos estatales es nula, tratando al ciudadano con igualdad, respetando su libertad de conciencia, de culto, y de pensamiento. No es lo mismo que un Estado Ateo, el que se opone a la religión, o que los estados teocráticos donde no tener religión es un delito. 

   Pero hay estados donde pese al laicismo predomina una sola religión, como Brasil o Turquía, en contraposición a otros donde hay diversidad religiosa, como la India. En los primeros el laicismo está solamente en los papeles porque la influencia religiosa en la sociedad es muy fuerte. Estos tienen muchas festividades religiosas declaradas feriados, crucifijos y clases de religión en las escuelas públicas. 


   El caso chileno es especial porque el crecimiento exponencial del protestantismo hizo que se legisle en su favor con leyes que las igualan con la Iglesia Católica, reconociéndolas como personas jurídicas de derecho público. Además han surgido leyes como la que declara feriado el 31 de octubre como día de las iglesias evangélicas, o la polémica ley anti-discriminación, que les otorgan algunos beneficios que han favorecido a grupos fundamentalistas.
  
   Pasa que muchos estados no siempre fueron laicos, por lo que quedan vestigios de confesionalidad en sus acciones como en sus omisiones, cosa que se manifiesta en el Te Deum ecuménico de Fiestas Patrias, y otros vestigios legales que hacen que tengamos un Estado Multiconfesional en la praxis. Estos vestigios quedaron dispersos en muchas disposiciones: ¿Se han preguntado alguna vez por qué se jura para asumir un cargo público, o donde se declara una fiesta religiosa como feriado, o el trato especial que los sacerdotes reciben en tribunales? Todo esto, está en leyes.
  
   La libertad de culto en Chile se protege por el Título III del Libro II del Código Penal, en su párrafo 2º, sancionando los actos de violencia que atenten contra el ejercicio libre de todos los cultos. Este ejercicio libre se respalda por la Constitución en el artículo 19 en su número 6 que también consagra la exclusión de contribuciones para sus bienes raíces, además de otras leyes por las cuales el Estado las financia directamente. Por eso se dice que nuestro Estado es multiconfesional, es decir, un Estado religiosamente activo y reconocedor de todos los cultos; en cambio un Estado Laico es indiferente con la religión. A modo de ejemplo, hay materias del Código Orgánico de Tribunales y del Código de Procedimiento Civil que hacen claramente referencia a Dios o le dan trato preferencial a miembros del clero:

a)Juramentos: Encontramos juramentos con mención expresa a “Jurar por Dios” en el artículo 62 del Código de Procedimiento Civil, el que hace referencia a prestar juramento en juicio, como también al juramento del juez a la hora de asumir en sus funciones. En cuanto al juramento para testificar, el artículo 363 del CPC también hace referencia a fórmulas de juramentos en nombre de la divinidad; asimismo, el juramento e instalación de los auxiliares de la administración de justicia del artículo 471 del Código Orgánico de Tribunales dice así: “¿Jurais por Dios, Nuestro Señor y por estos Santos Evangelios que guardareis la Constitución y las leyes de la República y que desempeñareis fielmente las funciones de vuestro cargo?”. Por si fuera poco, una vez que jura, el magistrado le dice: “Si, así lo hiciereis, Dios os ayude, y si no, os lo demande”.

b)Trato preferencial a miembros del clero: En el artículo 360 CPC, en su número 1, se establece una excepción a la obligación de declarar a los miembros del clero católico: “Los eclesiásticos (…) sobre hechos comunicados confidencialmente, con ocasión de su estado, profesión u oficio”. Además, hay una excepción de comparecer ante el tribunal a prestar confesión en juicio para altos miembros del clero, en el artículo 389 del CPC. Finalmente, hay un tribunal especial que conoce sobre causas civiles que involucran a eclesiásticos en el artículo 50 número 2 del COT, aún cuando se atente contra la igualdad ante la justicia del artículo 19 Nº 3, en particular al ser juzgado por tribunales especiales, que es prohibido por la Constitución, al establecer privilegios distintos al resto de los ciudadanos.

c)Punto a favor del laicismo: El artículo 256 Nº 8 del COT establece una prohibición de ser jueces para quienes reciban órdenes eclesiásticas mayores.
  

   Por esto sostengo que el laicismo en Chile tiene matices de confesionalidad muy marcados.  “La norma, aunque se vista de seda, norma queda”, así decía mi madre, aunque el dicho habla de la mona… y muchas veces nuestras leyes no son más que monas bien maquilladas.

El Rey de la Muerte: La vida es una brisa histriónica.



Datos:

Título original: Der Todesking
Año: 1990
Director: Jörg Buttgereit
Música: The Angelus, Hermann Kopp, Daktari Lorenz, John Boy Walton

Crítica:

    Cierta vez, el abuelo de un muy amigo mío dijo en un funeral de una pariente cercana suya “la vida es una brisa que viene y se va”. Creo que esa frase es la que mejor puede resumir esta obra maestra de Jörg Buttgereit, conocido director alemán dedicado a las películas gore, famoso por Nekromantik I y II. 

   Esta película se aleja un poco de las imágenes chocantes, de la tripa, de la sangre, de la destrucción y de lo bizarro que puede ser el terror gore ya que es una película que se centra en las profundidades más escondidas y recónditas del ser humano. Es una película muy existencialista, que nos llena de cuestionamientos filosóficos acerca de la muerte, la violencia, el suicidio y la vida en sociedad. Básicamente son cuestionamientos de personas comunes y corrientes, que frente a determinadas circunstancias externas o de sus propios problemas, o muchas veces producto de una sociedad malnacida, competitiva e individualista, optan por el camino del suicidio o la muerte para satisfacer la necesidad de protagonizar un hito dentro de la vida social, aunque posteriormente sean olvidados ya generaron un cambio, fueron al fin considerados por la comunidad de seres humanos que los rodea. Al final, el ser humano es un ente muy vulnerable, cualquier estímulo negativo puede afectar en demasía nuestra existencia, lo que somos está en parte determinado por la conducta de nuestros pares para con nosotros ¿Quién no ha pensado alguna vez en esos momentos de tristeza, problemas y soledad la falsedad de todo lo que nos rodea, de la gente con la que compartimos, de lo efímero del existir humano y lo vulnerable que somos?, ¿Quién no se ha preguntado si efectivamente la vida tiene algún objetivo realmente, o somos partes del elenco de una tragicómica obra teatral universal sin sentido y nada más que para entretener nuestros egos?, o más bien, ¿Es posible vencer en la lucha del individuo contra la sociedad, contra la tribu que hablaba Nietzsche?
  
   Ya vemos atisbos durante todo el siglo XX y la mitad del XIX lo que fue la sociedad alemana para el mundo. Una sociedad destacada por grandes pensadores, brillantes científicos y donde se concretaron las ideologías más delirantes de la sociedad contemporánea… incluso llevándolas al extremo. Es ese extremo, donde se llevó a millones de personas a las condiciones más denigrantes e inhumanas, se generaron durante y una vez acabadas las dos grandes guerras las principales concepciones filosóficas con respecto a  la vida en sociedad, la existencia humana y la sobrevaloración de la vida. Mientras la vida adquiría un valor fundamental en todo el mundo producto de todos estos hechos denigrantes y la evolución del pensamiento alemán, en todo el mundo a su vez la gente se comenzó a sentir más sola, las depresiones crecieron, y las muertes violentas, los asesinatos en serie, los suicidios, la drogadicción, la delincuencia y muchos otros lugares donde las mentes solitarias buscaron un refugio ante una sociedad cada vez más competitiva y discriminativa aumentaron, siendo estos actos el puente que cobija al vagabundo espiritual de estos días. Esas almas solitarias son los protagonistas de “El Rey de la Muerte”, una película basada en la vida de personas como usted o como yo, que en sus momentos de vulnerabilidad protagonizan un día de la semana, y ese día marca un nuevo comienzo para quienes son los espectadores de la actuación del suicida o asesino en serie en el escenario de la muerte, aquellos seres olvidados y postergados, que de un día para otro se convierten en mártires de la sociedad, para luego volver al lugar que el destino les entregó desde el principio: El Olvido.

   Finalmente, si lo pensamos bien, la muerte es el único sentimiento que jamás podremos describir. Quizás esa es su  magia, el ser el sentimiento más placentero del mundo.
 Obviamente, si usted sufre de depresión, no vea esta película.

Resumen:

 Esta película se divide en 7 partes, cada una un día de la semana, donde diferentes sujetos experimentan encuentros con la muerte a través del suicidio y las muertes violentas, movidos por diferentes sentimientos y problemas producto de la angustia, la decepción o la soledad. La protagonista de esta película sin duda no es la persona que muere, sino que la sociedad entera. Cada día es separado por la imagen de un cuerpo humano que se va descomponiendo a medida que la película avanza.

Curiosidades:

El baterista del conocido grupo de punk alemán Die Ärtze es uno de los rockeros asesinados el día sábado.

 Trailer:





El trasfondo místico y ocultista de la música y su manifestación en el mundo medieval.



Por Ulises Medina A.                            

  La música siempre ha presentado una conexión muy cercana con el lado más místico e irracional del ser humano, por ello es que en sus inicios tiene un trasfondo ritual, además de que incluso hoy día es un elemento muy importante en cada uno de los cultos y creencias de los pueblos del orbe. Tal  es la importancia de la música en nuestras vidas, que se utiliza actualmente para amplificar por diferentes lugares del mundo ideologías políticas, problemas sociales, o simplemente un fin comercial, llevando estilos, vanguardias y modas a diferentes lugares del planeta.
  
Como decía, la música siempre ha tenido un valor fundamental en la historia del hombre, ya que ha acompañado a este en los momentos más trascendentales de su existencia, tanto los más gloriosos como los más decadentes. La música, por eso, da para mucho, tanto para reflejar amor, odio, tristeza, alegría, victorias, justicia, impotencia, prudencia, tranquilidad, entre otros sentimientos. También para cada etapa de la historia de la humanidad hay una música representativa; asimismo, todos los pueblos del mundo tienen una expresión musical típica, como también sus propios himnos que exaltan a un país.
  
  La música no sólo ha sido representante de un devenir histórico determinado, sino también por ella se han formado revoluciones varias, como por ejemplo el rock and roll, el hipismo, el movimiento punk, entre otros, que causaron un remezón cultural en su época, vanguardias que en el siglo XX hemos podido observar muy bien.
   
  Esto nos demuestra de que hay un nexo íntimo entre la música y el ser humano, que va más allá de un plano físico que representa el canto, el baile y la instrumentalización, más allá de un plano racional , representado por  la teoría musical, en la ejecución de los instrumentos y bailes y en la construcción y evolución de la música a lo largo de los años, e incluso más allá de un plano sentimental y espiritual, que va reflejado en sus expresiones rituales, en como la música puede jugar con nuestros sentimientos -como expresión artística que es-, en el fanatismo por cantantes y grupos, en su ejecución ceremonial, etc. Se trata de un plano cercano a los sentimientos, pero que engloba a los tres planos a la vez, con la diferencia de que se trata de un actuar casi instintivo el que nos conecta con la música, es algo que tiene un trasfondo muy fuerte, de la cual surgen leyendas, mitos y expresiones músico-rituales presentes hasta el día de hoy. De aquí surge mi pregunta: ¿Hay una relación entre la música y el ocultismo?
  
  Para comenzar a respondernos esta pregunta, es preciso considerar el significado etimológico de música y de ocultismo, con una breve explicación de cada uno. Luego veremos cómo se va dando la presencia de “lo oculto” dentro de la música a través de la historia, obviamente acompañada de historias propias del contexto social e histórico en que se basan esos momentos en que se ha conectado a la música con “lo oculto”. Por eso mismo, muchas de estas conexiones provienen de la Iglesia Católica, quien, por un lado influyó enormemente en el desarrollo de la música durante el Medioevo, pero que también generó historias que hoy día rayarían en lo absurdo a los ojos de muchos.
  
  Analizaremos, a continuación, este nexo. En primer lugar, para estos efectos, definiremos el ocultismo -como concepto accesorio, pero no menos importante al que estamos analizando- como “El estudio de las doctrinas ocultas de las diversas religiones y filosofías, haciendo hincapié en los fenómenos paranormales y los poderes ocultos del ser humano” o como “Conjunto de conocimientos y prácticas rituales con las que se pretende penetrar y dominar fuerzas poco conocidas de la naturaleza”. Sobre esta base desarrollaré el ensayo.
  
  Con respecto a la palabra música, esta deriva del latín “mousike” que por ese entonces representaba a todas las artes en general. Encuentra su nombre en las musas, las 9 hijas del dios Zeus con Mnemósyne, una de las titánidas. Esta palabra, por esta razón, abarcaba en un sentido amplio a todo lo relacionado con la educación del espíritu que complementaba a la educación física o “gymnastike”. 
  El concepto restringido, que ha llegado a nosotros, no es sino sólo la educación referida a un arte sonoro. Aristóteles sostenía que si bien todos podemos comprender lo que significa música, el definirla es algo extremadamente difícil. Así es como podemos encontrar definiciones de ella como “el arte que se ocupa del material sonoro y de su distribución en el tiempo”, o bien “Arte de expresar determinados sentimientos de un modo agradable al oído" como sostenía Rousseau, “ciencia de medir bien”, según San Agustín,  o bien "un total de fuerzas dispersas expresadas en un proceso sonoro que incluye: el instrumento, el instrumentista, el creador y su obra, un medio propagador y un sistema receptor", según el compositor Claude Debussy.  Generalmente, los manuales de música prefieren definirla como “El arte de combinar bien los sonidos con el tiempo”. 

  Luego, es importante precisar que la música se compone de dos elementos básicos: el sonido y los silencios, los que se organizan en base a la melodía, la armonía, la métrica y el ritmo. En cuanto a su historia, se conservan testimonios de su existencia desde civilizaciones tan antiguas como Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma, de las cuales tenemos instrumentos y escritos, no así testimonios prácticos. La música iba unida a la práctica religiosa de estas civilizaciones. La profanidad dentro de la música es más tardía manifestando su nacimiento en Grecia, y en civilizaciones orientales como la china o la hindú. 
  
  En las civilizaciones antiguas que vinculaban la música a la religión destaca el hecho de que le dotaban un origen divino, creyendo incluso que ésta los pondría en contacto con los dioses. También aseguraban que la música tenía facultades curativas. Así es como, por ejemplo, los mesopotámicos vinculaban a la música con los ciclos de la naturaleza, plasmando esto en el tipo de escalas que emplean. Este pueblo y los griegos utilizaban un sistema de cinco escalas y siete sonidos.  Luego la influencia musical de estas civilizaciones se perdió con el tiempo, limitándose sólo a la teoría. Con la llegada del cristianismo fue la influencia de esta religión la que si marcó la evolución musical en el tiempo, a través de los cantos que se iniciaron con los primeros tiempos de esta religión, influidos por los cantos judíos y la música de los pueblos de cultura griega cercanos a Oriente Medio. Así se fue dando forma, dentro de las clandestinas comunidades cristianas primitivas a cantos vocales -porque los instrumentos eran prohibidos en los templos-. Una vez que se aceptó y oficializó el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, el canto litúrgico se expandió por Europa, mezclándose con las tradiciones musicales de los diferentes pueblos de aquel entonces. Cuando Roma se dividió, también ocurrió lo mismo con el canto litúrgico, naciendo el rito romano occidental (dando paso en la Edad Media al canto gregoriano) y el rito ortodoxo oriental. 
  
  En la Edad Media se configura el canto gregoriano dentro de las iglesias, naciendo así las primeras formas de polifonía. Hacia el siglo XI y XII aparecen los trovadores en Alemania y Francia, quienes componen sus propias letras y melodías. Asimismo, en la Edad Media, por la importancia que adquirió el cristianismo, se comenzó a demonizar y a ocultar todo lo que implicara algún vínculo con conocimientos que escapan a los permitidos por la Iglesia, en especial si se tratase de religiones no cristianas o de avances científicos, historia que tristemente muchos sabemos cómo se fue desarrollando por mil años. Así fue como la figura del “Diablo” adquirió importancia también en la música… y desde aquí en adelante dejaremos la evolución histórica de lado para centrarnos libremente en el tema principal.
  
  Remontémonos al siglo X. En ese entonces la notación musical se basaba en ciertos signos algo ambiguos que se llamaban Neumas. Estos símbolos no indicaban una relación tonal absoluta. En el siglo XI los copistas añaden una línea horizontal que indicaba la nota principal o tónica de la melodía. Pero no fue hasta el año 1025 cuando el monje benedictino Guido D’Arezzo tomó el himno latino a San Juan Bautista y lo convirtió en un acróstico silábico: UT (queant laxis, actualmente DO, como veremos más adelante), RE (…sonare fibris), MI (…ra gestorum), FA (…muli tuorum), SOL (…ve polluti), LA (…bii reatum). Esto en castellano significa “Para que tus siervos puedan exaltar a plenos pulmones las maravillas de tus milagros perdona la falta de labios impuros”. Se asigna así a casa nota la primera sílaba de cada verso y se ubica las notas dentro de un patrón de cuatro líneas (el tetragrama). 
  
  Pero, si nos damos cuenta, faltan cosas fundamentales a la forma moderna de escribir la música (y que ya los mesopotámicos y los griegos habían previsto en su sistema de cinco escalas y siete sonidos). Me refiero a que falta una nota y una línea menos en el plano de escritura. 
  
  Resulta, que el SI, que es la nota que falta, se consideraba la “nota del diablo”, por lo que se trataba de evitar. Esta nota, que era el séptimo grado de la escala -la sensible- se trataba de evitar dado a que su uso en la música incitaba a la formación del Tritono, que es un intervalo musical que abarca tres tonos enteros -muy utilizado en el heavy metal-, ocurriendo naturalmente en la escala mayor en el intervalo formado entre el cuarto y el séptimo grado de la escala-FA y SI en la tonalidad de DO mayor-, como así en la escala natural menor entre los grados segundo y sexto, entre otras escalas. El Tritono en el Medioevo era denominado “diabulus in musica” o “el diablo en la música”, esto dado a su dificultosa entonación y su siniestro sonido. 
   
  Según la Iglesia, era el Diablo quien se colaba en la música en este intervalo por eso se prescindía del uso de la nota SI, o el séptimo grado de la escala, para no formar la “cuarta aumentada”. En las escalas griegas, en que la escala comenzaba en LA, no ocurría este problema. El problema surgió cuando Guido D’Arezzo redistribuyó la escala y partió en DO, por lo que la nota SI se presentaba en una posición muy tentadora.

 Para superar este problema, en el siglo XVI se realizan tres innovaciones importantes, entre las que destacan el desestimar la amenaza de Satán para agregar y nombrar la séptima nota en la escala -parece chiste-, para facilitar el solfeo, se reemplaza la nota UT por la más cantábile DO -tomada de la palabra “dominus” señor en castellano, otros dicen que Giovan Battista Doni remplaza la nota por la primera sílaba de su apellido en el año 1600-, y finalmente, la añadidura de una quinta línea al plano de escritura musical, pasando del tetragrama al pentagrama actual. 
  
 Lo recientemente señalado demuestra cómo el oscurantismo medieval fue capaz de someter hasta los mismos principios lógicos de la música, pero también demuestra que la presencia de “lo oculto” está presente y arraigada en la música de una manera que se vuelve, desde este momento histórico, menos difuso y más tangible.